cine

 

En la segunda parte de la sesión realizada ayer en La casa encendida, relacionada con el uso significante de los espacios (en relación a al trabajo, la actividad o dinámica socioeconómica).Casillas, compartimentos, cuadrículas, barrotes, manchas de contaminación, cristal, ruinas. De la estratificación a la demolición. Figuras, cuerpos, emociones, naturalidad, desvanecida y desintegrada en un entorno que las anula, aisla, enajena, controla, oprime. El espacio del encuadre como revelación, en la interacción de las figuras con el entorno, en su posición en el mismo. La institucionalización que sufren los encarcelados equivalentes a los cautivos en una estructura empresarial labora, con reflejos en la misma célula de la estructura familiar. Figuras extraviadas, convertidas en funciones, simulacros. Horizontes de vida en la ocupación laboral como una cinta corredera en la que discurrirán las décadas sin que varíe casi la posición o actividad. Cámaras aislantes en las que cada uno realiza su función ajena a los otros compartimentos, ajena a quienes realicen los designios. Espacios de vida inmóviles, estacionamientos de vida. Y cuándo la función se acaba, cuando la cinta corredera se atasca, cuando ya se está fuera del escenario, sin el guión que aplicar con el pilóto automático, los engranajes chirrían, porque ya no se sabe cómo emplear el tiempo, hasta entonces programado. Programa, mirada manchada, distancnias, nieve que chisporrotea cuando se revela que no hay canales reales de comunicaciones. Un paisaje, una pantalla en blanco, suspendida en el vacía, maquillada con casillas, compartimentos, cuadrículas, barrotes (no visibles), manchas de contaminación, cristal y ruinas. ¡Qué poco verde es este valle!

1.Y el mundo marcha…The crowd (1928), de King Vidor – La casilla. Una multitud de oficinistas. Entre miles de edificios, entre miles de oficinas, entre miles de individuos, alguien aspira a ser alguien grande, singularizarse, ser excepcional, pero es uno más, indiferenciable, un número, abocado a la insignificancia.. Una casilla más.

2.Playtime (1967), de Jacques Tati – La realidad compartimentada. Compartimentos en un espacio acristalado. Distancia, como la del vidrio de las estructuras, espacios desacogedores que no parecen respirar. Celulas de una colmena que alientan la ajenidad. Espacio en el que la naturalidad, la naturalidad, el cuerpo de Hulot, se extravía, un cuerpo en colisión. La jirafa en una cápsula.

3. Fargo (1995), de los Hermanos Coen – La cuadrícula controlada,. La trama de los estacionamiento. Encajonados en la posición adjudicada, figuras suspendidas sobre un paisaje vacío, en una pantalla blanca. la nieve del televisor revela la ausencia de emisión, de canal real, la falacia de esa pantalla, de la distribución de posiciones en la trama laboral.

4. Qué verde era mi valle! (1941), de John Ford- Espacios reflejos, fusionados. Empresa o fábrica y hogar, familia, partes de una misma trama, reflejos. Recreación estructuras de poder piramidal. La institucionalización, como en las prisiones, la asunción de una posición. El padre de la familia protagonista es el esbirro que asume su posición subordinada en la empresa como natural, no como condicionada, del mismo modo que su rol de padre no admite contestación, como la dirección de la empresa. Los hijos irán dejando la casa, del mismo modo que son despedidos empleados por recortes económicos. Los hijos, los empleados, emigran. La institucionalización como degradación de la vida.

5. Carbón (1931), de GW Pabst – Espacios interpuestos, los barrotes de la separación, la anulación de la solidaridad, de la comunicación. Mina que antes de la primera guerra mundial era una, pero fue dividida en dos al reajustarse los límites de la frontera entre ambos países, Francia y Alemanía. Los mineros alemanas rompen esa anulación de camaradería (titúlo original) rompiendo esos barrotes de fronteras o verjas que les separan, para ayudar a rescatar a los mineros accidentes en Francia. Uno de los mineros clama que ante todo son mineros, da igual su nacionalidad, sus enemigos son el gas y la guerra

6. Años difíciles (1948), de Luigi Zampa – la cámara aislante, la adaptación al medio. Funcionario por trabajo y funcionario vital como otros muchos que componen la masa indistinta (aunque no estén de acuerdo con lo que vitorean o rechazan). En otra obra de Zampa, ‘El arte de apañarse’, el protagonista es el prototipo de arribista, que se adapta a cualquier circusntancia, esté quien esté en el poder, para conseguir ventajas. Aldo, en cambio, no es un camaleón, sino alguien que no sabe cómo reaccionar, que deja que sucedan las cosas, al que las circunstancias superan o desbordan.

7. El empleo (1961), de Ermanno Olmi – El tiempo hecho espacio. El próximo movimiento, de una mesa a otra, espejismo de avance, quizá tarde veinte años. El iniciado que asimila que ha pasado de la niñez al mundo adulto para encajar en una cinta corredera que le lleva sin variación ya alguna hasta su vejez. El principio era ya el fin.

8. Desierto rojo (1964), de Michelangelo Antonioni – Contaminación, aturdimiento, la contaminación de un modo de vida. Convertirse en parte del suelo contaminado. Ella no sabe qué mirar. Él no sabe cómo vivir. Quizá sean lo mismo. La vida, la realidad, se presenta como una mancha, algo indefinido, que no acaba de configurarse. Como ese paisaje envenenado en el que se desplazan como figuras extraviadas, un paisaje industrial, de humo y tierra esterilizada. No hay direcciones, como el puerto está dominado por una niebla que impide ver el horizonte. Como si las mismas personas, o sus emociones, fueran ya residuos tóxicos.

9. El empleo del tiempo (2001), de Laurent Cantet – Desaparición, los espacios indiferenciados. Un mundo deshabitado, gélido, un mundo de cristal donde la emoción se ahoga. Las emociones se desvanecen, se difuminan, anulados por el entorno, convertidos en simulacros, en cuerpos que son ficciones, imposturas. No hay realidad más allá de la vida ritualizada, de los compartimentos establecidos de hogar y empresa. Cuando una de las ruedas del engranaje se quiebra, el autómata no sabe cómo emplear su tiempo, cómo presentarse a los demás. La verguenza de no ser una función más.

10.Naturaleza muerta (2006), de Jia Zhang Ke – El agujero, la demolición. La herida del progreso, como un tejido que se corrompe, una necrosis en el paisaje industrial de edificios abandonados, fábricas desvencijadas, distanciamiento de las propias emociones y de los otros. La precariedad de un tiempo sin certezas

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