En la primera parte de la sesión realizada ayer en La casa encendida, que giraba alrededor de la proyección de la estupenda ‘La piedra’ de Víctor Moreno, Hilario J Rodriguez, quien ha diseñado la sesión, y todo el ciclo ‘No es español, es cine’ (junto a Carlos Tejeda; un ciclo que constará de cuatro sesiones, con una sesión al mes), me planteó que seleccinara diez imágenes que reflejaran visiones sobre el trabajo, a lo largo o a través de la historia del cine. Como todo lo que tiene que ajustarse a un límite,la selección fue parcial en su planteamiento de reflejar cuestiones y aspectos alrededor de una cuestión, de una actividad, de amplias resonancias y que propicia múltiples perspectivas. Por eso, tuve que dejar, por ejemplo, fuera de la selección ls figuras que representan la negación o la marginación (la elección por los márgenes) como el apocaliptico, el marginal, que se resiste a ser parte del engranaje, en ‘Naked’, de Mike Leigh, o dentro de la obra del mismo director, el que se congratula en su negación, con esa elocuente imagen del skinhead girando dentro de una cubeta mientras lanza golpes en su interior con una estaca (como si su negación demoliera algo de las injustas circunstancias: en concreto, las aberrantes medidas que realizó el gobierno de Margaret Tatcher y que modificaron drásticamente, con su política de privatización, el paisaje socioenómico). O, en ‘Sin techo ni ley’ de Agnes Varda, la que tuvo tiempo atrás un trabajo estable en una oficina. Pero aquella vida organizada que cubría funciones, con techo, no le satisfacía. En vez de sentirse una ‘función’, optó por convertirse en una figura errante por los caminos, que opta por vivir sin techo. Pero ¿qué se puede construir como opción alternativa? (cuestión en la que incidió repetidamente Alain Tanner en su cine). Es difícil encontrar otras opciones de vida, otras rutas. No basta romper con un modelo, cuya infección asfixia. Cuanto más libre seas más creciente será la soledad (como apunta un personaje), que puede convertirse en extravío.

1. La evasión (1958), de Jacques Becker – La quintaesencia del trabajo. La fisicidad de la tarea. Es la labor de un artesano. El dominio del tiempo, la conjugación armónica del trabajador con la materia en la acción, en la tarea. Forman un todo. Delineación de sus componentes: Observación, medición, constancia, método, . El titulo original: Le trou, el agujero. La quintaesencia del trabajo: no dejar de abrir un agujero, hasta la realización, la liberación.

2.La salamandra (1971), de Alain Tanner – El trabajo enajenado, la aberración, del trabajo, El trabajo en serie, el tiempo como desierto, la repetición como cautiverio. Un largo plano de su repetitivo trabajo, de la elaboración en serie de salchichón, la reproducción sin fin de lo mismo. El trabajador desaparece, como una pieza más de una maquinaria. No hay interacción con la tarea, el trabajador es un instrumento, no hay necesidad sino obligación.

3.Trabajo clandestino (1983), de Jerzy Skolimovski – El control, por acción u omisión, que es tanto represión como imposición. Del mismo mod que se manipulan los alimentos, se maipulan a los trabajadores. Economizar es la cuestión, el trabajador es una pieza más, un recurso más a manipular, no importan sus necesidades. Dehí, la preferencia por el trabajador controlable. Al mismo tiempo, las contradicciones ( o aberraciones) de la escalas del poder o pirámide laboral: El esbirro que reproduce los métodos del poder pero no se enfrenta al mismo, y se reconcome con su frustración de subordinado.

4.Blue collar (1977, de Paul Schrader – Las tensiones entre los trabajadores, integrados e insumisos. ‘Enfrentan a viejos contra jóvenes, a blancos contra negros. Todo lo que hacen es para mantenernos a raya’, declara un personaje. Las contradicciones del trabajador para unirse y enfrentarse a las injusticias sociales, a los abusos empresariales.

5. El puente sobre el río Kwai (1957), de David Lean – La dictadura de la eficiencia. La enajenación de quien sirve a su tarea, sin importar la finalidad, sin preguntarse o tomar consciencia de la misma, de la posición de su pieza o labor en el conjunto. La eficiencia de una labor, ¿al servicio de qué o quién?

6. El club de la lucha (1999), de David Fincher – La tarea como fotocopia, el trabajador como fotocopia. La enajenación y escisión del subordinado, de la vida fotocopiada, fotocopia de tantos otros subordinados o esbirros de un trabajo en serie, con las espitas en la que libera su insatisfacción (más allá del escenario laboral), en vez de cuestionar o enfrentarse.

7.Odio entre las entrañas (1970), de Martin Ritt – El héroe y el traidor. El rebelde activo y el infiltrado que vende al que se enfrenta a la empresa. En el infiltrado se reflejalLa incredulidad de que la transformación sea posible, porque la decencia no es algo al alcance de los pobres, La decencia sólo se consigue pagándose. En cambio, el activista (el cabecilla de The molly Maguires, organización entre los mineros de Pensilvania que se enfrentaron a la empresa con acciones violentas) sí cree en la lucha contra las injusticias de un sistema que les oprime, y no acepta el silencio resignado al que les abocan.

8. Los camaradas/Los compañeros (1963), de Mario Monicelli – La unión de los trabajadores propulsada por la figura inspiradora y guía del ideólogo, el intelectual que articula la rebeldía, que cohesiona la unión de los trabajadores al dar voz, al hacer discurso de su insatisfacción. La figura sin vínculos que, contrasta con la dificultad para los trabajadores de mantener la resistencia, por las dependencias de los vínculos, y que hacen dificil sobrellevar la precariedad en la que se ven sumidos durante el pulso de protesta (en huelga) contra la empresa.

9. El manantial (1949), de King Vidor – El creador que se niega a hacer concesiones, a plegarse a la voluntad del negociante. El manantial de la integridad. Lo fundamental es la obra que se crea, no la fama ni el prestigio ni el dinero. El que rompe patrones establecidos pero prefiere ser obrero, en una tarea por debajo de sus aptitudes, antes que ceder a que desnaturalicen su creación, su labor.

10. Andrei Rublev, 1966, de Andrei Tarkovski – La forja de una campana, la forja de una creación, el canto del esfuerzo y la persverancia, el trabajo como logro, como desafío y oposición a las tendencias destructivas, y a la mudez de la decepción.. La creación como afirmación del ser humano, como transcendencia, como acto de realización. Barro somos, pero con el barro se puede crear. En nuestros límites también está lo posible. Prózimamente: La segunda parte de la sesión de ayer: 10 coordenadas sobre el espacio a través de la historia del cine

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