Para clausurar el curso de ‘Cuatro espacios de cine’ exploramos como funde tiempos David Lean en ‘La hija de Ryan’ (1970), tiempos mentales que son heridas del pasado o rasgones de la desesperada imaginación que noveliza sus temores (las secuencias del encuentro de los personajes de Sarah Miles y Christopher Jones en el bar, y la secuencia en la playa en la que el personaje de Mitchum imagina los ‘pasos’ de los amantes, investidos de la iconografía romántica). Proseguimos con otras fusiones de tiempos mentales, entre el sueño, la evocación y la imaginación, con ‘Fresas salvajes’ (1957), de Ingmar Bergman. Y unión de tiempo presente y pretérito a través de un movimiento de cámara en ‘Lone star’ (1996), de John Sayles. Analizamos las distintas formas de establecer tránsitos con flashbacks de ‘Ángeles sin brillo’ (1957), de Douglas Sirk y ‘Revolutionary road’ (2008), de Sam Mendes en ambos casos haciendo incisivo uso de los espejos. Exploramos el cine de la memora con ‘El largo día acaba’ (1991), de Terence Davies, e ‘Hiroshima mon amour’ (1959), de Alain Resnais. El uso de los flashbacks sonoros, con ‘Rumble fish’ (1983), de Francis Coppola. Cómo conjugar distintas evocaciones o perspectivas, combinando distintos tiempos, como en la sublime secuencia catártica (por revelación), en ‘El dulce porvenir’ (1999), de Atom Egoyan. O el flashback que responde a la perspectiva neutra con el plano secuencia del atraco en ‘Forajidos’ (1946), de Rober Siodmak, en correspondencia al relato de una noticia en un periódico. Por último el flashback que recompone perspectivas, con ‘El club de la lucha’ (1999), de David Fincher. En breve, una nueva edición de ‘Cuatro espacios de cine’

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