El jueves pasado en la quinta sesión de ‘Cuatro espacios de cine’ nos deslizamos en interesantes reflexiones y especulaciones y debates alrededor de diversos movimientos de cámara en varias secuencias de ‘Carta de una desconocida’ de Max Ophuls, de quien también admiramos su plano secuencia inicial de ‘Madame De’, o la secuencia que condensa cómo a través de sucesivos bailes se consolida en el tiempo el amor entre los personajes de Vittorio De Sica y Danielle Darrieux, de ‘Madame De…’, o cuándo realizar un corte de plano que interrumpa/quiebre el movimiento de cámara o cómo realzar una ausencia a través de una mesa en la conversación de dos personajes, con el movimiento abriendo y clausurando la secuencia, de ‘Atrapados’. Además diseccionamos los travelling con retroceso del plano inicial y del final de ‘Vértigo’ de Alfred Hitchcock así como el que conjuga retroceso y aproximación en la primera secuencia en la que el personaje de Stewart ve al de Kim Noval. O de ‘Laura’ de Otto Preminger, la secuencia inicial y la que supone el giro en la narración y trama (¡Ensoñación? ¿Proyección? ¿qué indican los travellings de aproximación y retroceso sobre el rostro dormido de Dana Andrews ante el cuadro?). El travelling de retroceso en el estadio y el final de ‘Harry el sucio’ de Don Siegel, los dos travellingos de acercamiento a la llave que el personaje de Ingrid Bergman quiere sustraer y la llave que ya tiene en la mano en la fiesta, de ‘Encadenados’ de Alfred Hitchcock. El travelling sobre el protagonista en la oficina de ‘Y el mundo marcha’ de King Vidor, O los travellings de la secuencia inicial y final de ‘La ventana indiscreta’ de Hitchcock o cómo saber condensar información y definir una transformación en un ‘escenario’.

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